Amanece y unos pocos valientes del barrio de Lucero y entorno (por simpatía y proximidad la actitud se contagia) dirigen su mirada sin miedo en los ojos ni en el corazón al monte Abantos.

En el albor de la mañana 9 globerillos sedientos de senderos se reúnen en el parking de la Calle de los Cerrajeros; su misión es clara, alcanzar el punto mas alto de Las Zetas de Abantos para dejarse caer por ellas.

Emprenden su camino dirigiéndose por la carretera de Guadarrama hasta su cruce con la pista forestal que asciende por Abantos. Es una subida larga pero por suerte nuestros protagonistas cuentan con la protección de la sombra del pinar que puebla las faldas del monte, pese a eso la subida se puede hacer dura (a unos mas que otros).

 

Fon sufre los rigores de la subida

Fon sufre los rigores de la subida

Resueltos algunos pequeños problemas mecánico-técnicos que hacían aun mas tediosa la ascensión el grupo prosigue, cada vez queda menos para alcanzar la entrada a las zetas y eso renueva las fuerzas.

Por fin el pequeño grupo de ciclistas alcanza la meta de la primera y mas importante ascensión de la jornada; tras recuperar fuerzas con barritas energéticas, frutos secos y demás disponen sus monturas para afrontar la bajada y se engalanan con sus mejores protecciones.

 

El grupo reponiendo fuerzas

El grupo reponiendo fuerzas

Ya vestidos de romano comienza el descenso por las zetas, aquí el propósito es bien claro, bajar con flow y al llegar a la zeta gestionarla de tal forma que el que venga detrás trague el máximo polvo posible. La bajada es asequible y el grupo disfruta, cada uno a su ritmo, del descenso y de las curvas que ofrecen las zetas y pese a que el objetivo es hacer comer polvo a los rezagados se hacen varias paradas durante la bajada para avisar de los pasos mas comprometidos a los menos duchos en estas lides.

El tan esperado descenso por las zetas ha finalizado y ahora el track nos guía  por una pista ancha conocida como la Pista Horizontal,  trás  algún paso divertido el recorrido prosigue adentrándonos en el pueblo, la bajada por asfalto es demasiado rápida y continua y eso hace que algunos frenos comiencen a calentarse mas de lo debido. Después de un inesperado cambio de rumbo por haber perdido el trayecto el grupo continua, esta vez dirigiendo el rumbo hacia la Silla de Felipe II pero sin llegar a ella.

La ruta prosigue y nos lleva hacia un divertido tramo de calzada romana, que tras el paso de casi 2 milenios, deja al descubierto su parte mas basta; una base de bolos de granito ya muy descolocados y que al estar dispuestos en una bajada suponen otro buen momento de diversión para el grupo. Tras este tramo de calzada romana el recorrido nos guía a través de un angosto sendero entre lindes de fincas, sombreado, con una ligera pendiente negativa y algún paso muy divertido; seguramente tras el descenso de las Zetas este es el tramo que mas convenció a nuestra modesta grupeta.

Unos Km de pistas rápidas y el trayecto nos devuelve al pueblo de San Lorenzo y las merecidas cervezas post-ruta.

 

La flota

La flota

Distancia total: 32.33 km
Elevación máxima: 1369 m
Elevación mínima: 895 m
Ascenso total: 755 m
Descenso total: -757 m
Tiempo total: 03:17:15