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Un lucerano en el Tour de Francia. Día 3.

Es jueves, 16 de Julio de 2015 y me encuentro durmiendo en un camping al lado del precioso pueblo de Bielsa. Ayer, entre cervezas, dijimos de levantarnos temprano para ir a ver la salida de la etapa a Lannemezan, que nos pilla cerca, pero como siempre el saco de dormir se nos ha quedado pegado y ya va a ser que no llegamos… Plan alternativo, coger el coche e irnos a Plateau de Beille a ver la última ascensión del día.

En principio suena bien pero son las 10 de la mañana, no hemos desayunado y tenemos tan sólo 215 km por delante, muy lógico todo, además, hay que llegar antes de que pasen los ciclistas y tenemos según el GPS algo más de 3 horas para llegar hasta allí, JA!

Como somos unos temerarios, recogemos la tienda de campaña, hacemos el check out mientras ayudamos a un pakistaní a llegar a la estación de esquí cercana y nos lanzamos a la carretera, ya pararemos en un Carrefour a comprar unas barras de pan y algo de embutido para desayunar y comer.

Tenemos suerte, mi compañero, Ardy, tiene datos ilimitados en el móvil tanto en Francia como en España (Movistar, aprende) así que podemos saber por donde va la etapa en cada momento, al parecer, debido a la dureza de la etapa del día anterior los corredores no están yendo demasiado deprisa así que todavía no sé cómo (bueno sí, conduciendo rápido) pero hemos conseguido llegar a Tarascon-sur-Ariege sin que hayan pasado los ciclistas. La idea es aparcar el coche cerca de algún camping y a la vuelta poder establecer nuestro nuevo centro de control en él, manos a la obra.

Esto es Tarascón.

Esto es Tarascon-sur-Ariege.

Una vez montados en las bicis nos dirigimos a la carretera por la que va a pasar el Tour, nuestra intención es subir por la carretera hasta que nos obliguen a parar porque ya llegan los corredores, vamos, lo que hicimos ayer, pero… Hay un pero, siempre hay un pero, al llegar a la primera incorporación a la carretera nos dicen que no se puede subir, que la carretera está cortada, aún queda algo de tiempo para que pase la caravana pero no nos dejan entrar a la carretera, nos quedamos con cara de tontos pero lo intentamos yendo por una carretera paralela a ver si en el siguiente puente… nada, que no, nos va a tocar buscar un sitio para comernos los bocadillos y esperar a verles en el llano, menudo mierdón, menos mal que el sitio está chulo.

Comiendo antes de ver pasar a los corredores.

Comiendo antes de ver pasar a los corredores.

Cosas de la vida, que es muy rara, ese señor de verde que veis en la foto es un hombre nacido en Madrid y que actualmente reside en Baltimore, como es lógico, al ver mi culotte del Club Ciclista Lucero tiene que decirme algo, empezamos a conversar y nos explica que ayer, bajando desde Cauterets (la meta de la etapa anterior) una bici tuvo un accidente con una moto que subía (o al revés) y que debió ser bastante feo, de modo que las autoridades en su afán de contentar a todo el mundo han tomado hoy la decisión de cortar la carretera a las 9 de la mañana, así que es por eso que no nos dejan pasar a la carretera… Van listos si piensan que no nos vamos a salir con la nuestra.

Entre divagaciones sobre las vueltas que da la vida, la carrera, parece que en el puerto está granizando, puertos míticos de los Pirineos, etc. los corredores están a punto de llegar así que recogemos los bártulos y nos vamos a verles!

El equipo Sky a tope de power.

El equipo Sky a tope de power.

El resto de los mortales.

El resto de los mortales.

Bueno bueno, ya ha pasado toda la carrera y es tiempo para nosotros de coger las bicis y subir el puerto, suena bien, eh? Ya nos han advertido de que no nos van a dejar pero que más da, ya nos las apañaremos. Todavía no sé cómo pero con mi español/inglés/francés consigo convencer al gendarme que allí se aposta de que nos deje al menos llegar a Les Cabannes, el pueblo que se encuentra a los pies del puerto, no le hace mucha gracia así que nos dice que vayamos andando por lo que nosotros volvemos a jugar al juego del ratón y el gato, además, nos inventamos que tenemos la casa de alquiler allí así que no nos ponen demasiadas pegas cada vez que nos paran (que es cada kilómetro aproximadamente), ya veremos cómo nos lo montamos para subir el puerto una vez lleguemos al pueblo…

Aquí voy a romper una lanza a favor de la policía francesa, es normal que se quieran cubrir las espaldas después del accidente de ayer y además, Plateau de Beille es una carretera sin salida que termina en la estación de esquí, como es lógico, todo el mundo va a estar bajando después de ver pasar a los ciclistas y no sólo eso, los autobuses, coches de prensa, equipos, organización y aficionados van a tener que bajar por la carretera por la que nosotros queremos subir que digamos que tampoco es la más ancha del mundo así que bueno, tiene cierta lógica que no les parezca demasiado bien que con semejante avalancha de bicis bajando nosotros queramos subir, pero que me da igual Y LO SABES.

Hemos llegado a Les Cabannes jugando a nuestro juego favorito pero ahora toca la parte difícil, no nos van a dejar subir así que toca buscar una ruta alternativa. Dando una vuelta por el pueblo vemos alguna calle un poco fea con rampas del 16% por las que seguro que la gente no se mete, allá vamos, una jugada maestra porque aparecemos en una curva en la que no hay policía por lo que podemos empezar a subir el puerto, en nuestro camino hacia la cima nos encontramos algún que otro gendarme pero parece que piensan que nos han dejado pasar desde abajo así que no nos dicen nada. Este primer tramo es una auténtica gozada, vamos con cuidado porque hay mucha gente bajando y algunos de los profesionales usan la bajada para relajar las piernas. No creo que haya otro deporte en el que puedas estar tan cerca de los profesionales, eso sí, hasta el más cojo de todos se pasaba por la piedra al que iba bajando un poco encendido, es increíble con la carretera mojada la seguridad que transmitían bajando el puerto.

Altimetría de Plateau de Beille. Un paseo.

Todo iba viento en popa hasta que nos quedaban unos 7 km para la cima, una moto de la policía francesa que encabeza una comitiva se adelanta para decirnos que nos salgamos de la carretera y con razón, bajan muchos coches en fila y con la carretera cortada y lo estrecha que es la van usando a todo lo ancho, una vez que pasan intentamos seguir subiendo pero nos vuelven a parar, parece que lo anterior era sólo un aperitivo, no nos dejan continuar así que nos sentamos a comernos lo que nos queda de pan y embutido, por suerte para nosotros, el día sigue encapotado pero ya no llueve y no hay rastro del granizo que caía anteriormente, lo malo es que según el gendarme nos va a tocar esperar mínimo hasta las 7 y aún quedan unos minutos para las 6. Toca estirar las piernas.

Esperando a que nos dejen continuar.

Esperando a que nos dejen continuar.

Por fin parece que podemos continuar, nos queda la mitad del puerto y el cabrón es duro pero la gente que sigue por allí nos anima y nos da fuerzas, algunos hasta nos empujan en las rampas más duras y nos dan un trago de cerveza, eso reanima hasta a un muerto, los paisajes son espectaculares y hacen que no te fijes en lo que duelen las piernas. Una vez arriba, paradita para la foto de rigor y una cerveza isotónica en uno de los puestos de la bajada para llegar al coche con las fuerzas renovadas.

En la cima de Plateau de Beille.

En la cima de Plateau de Beille.

Ardy, con su cervecita para recuperar líquidos.

Ardy, con su cervecita para recuperar líquidos.

Si, ya sé que la idea principal era quedarnos por la zona a dormir en un camping pero en la ascensión hay mucho tiempo de pensar y de dar forma a los planes de mañana y claro, íbamos hablando de que no podíamos irnos de los Pirineos sin hacer el Tourmalet… así que en vez de hacer noche allí decidimos coger el coche y acercarnos hacia la zona del mítico puerto porque mañana va a ser el gran día, lo único malo es que son ya las 8 de la tarde pero todavía tenemos casi dos horas de luz así que no debería haber problema, los cojones! En nuestra inusitada estupidez, ninguno de los dos nos dimos cuenta de que estábamos en Francia (podéis cebaros conmigo) y de que todo cierra a las 6, apenas es posible conseguir cenar pasadas las 8 así que ni mucho menos encontrar un hotel o camping con alguien en la recepción. Lo único que hay abierto es un camping con gente haciendo karaoke que parece salido de una película de terror, yo aquí no me quedo ni de coña le digo a mi amigo, que asiente dándome la razón, además está lloviendo y no tienen bungalows, tan sólo parcelas para la tienda de campaña, va a ser que no. Conseguimos a través de un portal por internet hacer una reserva en una especie de refugio de montaña pero cuando llegamos al sitio resulta que no hay nadie para hacer el check in, cojonudo, son las 11 de la noche y se nos están acabando las ideas, mañana vamos a subir el Tourmalet si o si y no hay quien nos pare, ni tan siquiera pasar una horrible noche durmiendo en la furgo…

Toca dormir en el coche.

Toca dormir en el coche.

Aquí tenéis el track del día.

Distancia total: 58.33 km
Elevación máxima: 1703 m
Elevación mínima: 459 m
Ascenso total: 1440 m
Descenso total: -1475 m
Tiempo total: 06:40:03

Garmin Connect.

Fin del día 3.

 

 

2 comentarios

  1. Maicro

    ¡Olé esos cojones españoles! 😀

    • Carlos Cienfuegos

      Ya sabes, vamos haciendo patria allá por donde pasamos.

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