Ciclismo de barrio para amigos de todos los niveles de Lucero, Aluche, Carabanchel, Campamento y Madrid

Un lucerano en el Tour de Francia. Día 2.

Miércoles, 15 de Julio de 2015. Amanecemos en este entorno idílico (Pirineo Aragonés) con el único plan de coger las bicis e irnos hasta el pueblo francés de Arreau, desde el que nace el Col D’Aspin, lugar que pensamos utilizar para ver a los corredores en estado de sufrimiento. Como siempre, nuestro plan no tiene ni la más mínima laguna, unos 45 km desde donde estamos hasta allí, eso nos lo hacemos en 2 horas yendo tranquilos,a por ello.


La salida desde el camping bien, pero una vez pasado el pueblo empezamos a subir, seguimos subiendo, la subida continúa… vamos que nuestro plan brillante está haciendo aguas, tenemos 12 kilómetros hasta la frontera y desde el kilómetro 0,2 estamos subiendo como campeones, el paisaje espectacular, eso sí, pajaritos, un arroyo, todo muy bucólico excepto por la subida interminable, menos mal que los que son más cobardes que nosotros nos amenizan la ascensión con sus ánimos y las bocinas de sus coches. Aun así, acabamos de empezar y lo mejor está por llegar, una vez que llegas arriba para cambiar de país hay un túnel de 3.070m regulado por semáforos, lo que me faltaba, en medio de una carretera secundaria en el pirineo y tener que esperar por un semáforo, vamos no me jodas… Bueno venga, no pasa nada, una vez se pone en verde nos lanzamos a por ello, menos mal que llevamos luz trasera.

En el túnel que espara Francia de España.

En el túnel que separa Francia de España.

El túnel es un túnel, pero tiene una peculiaridad, por lo que se ve, el paso de ciclistas está prohibido, así que nada más entrar nos adelanta un coche de mantenimiento lanzándonos improperios, a mi me da igual porque estoy acostumbrado pero mi compañero no habla ni papa de español y claro, por más que te griten sigues sin entender lo que te dicen, el pobre espera pacientemente a que yo cubra los 50 metros que nos separan y entonces entablo conversación con los trabajadores, algo tal que así:

Trabajador: pero estáis locos?

Yo: a ver, qué pasa ahora?

T: es que no habéis visto que aquí no podéis entrar? Y si viene un camión?

Yo: pues igual que en cualquier carretera sin arcén, amigo.

T: parece mentira que no respetéis ni las señales.

Yo: qué señales?

Parece ser que hay una señal en la que se prohibe el paso tanto a pie como en bicicleta, yo veía al hombre muy seguro así que no me quedó más remedio que creerle y en toda mi humildad le expliqué que después de subir 12 kilómetros me iba fijando bastante más en mi rueda delantera que en las señales verticales de la carretera, menos mal que el hombre aunque un poco hosco tenía buen corazón y después del tira y afloja nos ofreció cargar las bicis en la pick up y pasarnos el túnel en coche, eso si, con la advertencia de que no se nos volviese a ocurrir hacerlo, algo sobre Guardia Civil y no sé qué más…

Obviamente esa señal no iba dirigida a nosotros.

Obviamente esa señal no iba dirigida a nosotros.

Que buena decisión la de cruzar con los trabajadores porque según cambias de país lo que queda a tus pies es un descenso espectacular, curvas de 180 grados, buen asfalto, enlazadas interminables… llegamos abajo con cara de satisfacción y con tan solo unos 20 kilómetros por delante hasta llegar a nuestro destino.

Parlamentando con nuestros nuevos amigos.

Parlamentando con nuestros nuevos amigos.

He de decir que ya en este primer viaje los franceses me demostraron que lo del metro y medio no va con ellos, tampoco les gusta mucho que circules en paralelo, pero oye, yo soy español y hago lo que me sale de los mismos, así que ajo y agua. En cambio nada más llegar al pueblo el ambiente es espectacular, los arcenes están repletos de gente, aún quedan unas 3 horas para que pase la carrera y los que allí se congregan no tienen otro divertimento que animar a los que subimos en bici. Attack, attack son las palabras más repetidas durante nuestra ascensión al Col D’Aspin, una verdadera gozada. Hay que tener un poco de cuidado porque de vez en cuando los coches de la organización, equipos, prensa, etc. pasan y la carretera es estrecha, pero nada con lo que no podamos lidiar con nuestras dotes ciclistas.

En el inicio del puerto.

En el inicio del puerto.

Lo malo viene a unos 6 kilómetros para la cima, un gendarme nos comenta en perfecto francés que ya no podemos seguir subiendo en la bici, que ya están empezando a pasar muchos coches y que debemos seguir andando, le explicamos en un perfecto inglés que no entendemos una mierda de lo que nos dice y así vamos un rato en paralelo hasta que ya por fin se digna a decir algo así como “only walking”, y aquí empieza el juego del gato y el ratón, un juego que se repetirá mucho en nuestro viaje, entiendo que él no sabe lo difícil e incómodo que puede llegar a ser caminar con zapatillas de ciclismo de carretera por lo que no se lo vamos a razonar, es en estos casos cuando resulta más fácil dejarle que gire en la curva y entonces volver a subirse en la bici, lo que provoca la ovación generalizada del público que asiste a la escena, me siento como un ciclista profesional, así hasta que empezamos a ver que ya son demasiadas las veces que nos tenemos que bajar de la bici porque llegan los gendarmes y decidimos quedarnos a 4 km de la cima para ver pasar a los corredores.

DSC_0751

Nos quedamos a 4 kilómetros de coronar.

Hasta aquí lo que podría denominarse la primera parte del día. A continuación os pongo lo que mi Garmin grabó hasta este punto para que os hagáis una idea de que a parte de ir a gañanear también montamos algo en bicicleta.

Distancia total: 55.06 km
Elevación máxima: 1778 m
Elevación mínima: 707 m
Ascenso total: 1678 m
Descenso total: -1512 m
Tiempo total: 02:54:12

Garmin Connect.

Lo que mola del Tour es que antes de que lleguen los corredores pasa una caravana en la que te van regalando de todo, te tiran gorras, agua, comida, llaveros, imanes… de todo, además las muchachas están de buen ver (y los muchachos) y van poniendo musiquita. Una vez que pasa esta caravana te queda una hora aproximadamente para que pasen los corredores (que siempre sabes cuando llegan por el ruido del helicóptero).

Pasando el pelotón.

Pasando el pelotón.

Lo malo es que los corredores pasan bastante rápido y te da tiempo a ver poquito.

Una vez pasados nuestros héroes es momento de seguir camino ¿o acaso os pensabais que estando tan cerca de la cima nos íbamos a ir sin llegar hasta arriba? Lo que ocurre a continuación es una locura de dimensiones épicas, gente y gente y gente bajando en bici, algún coche y algunos pobres diablos subiendo lo que no nos dejó la policía francesa por la mañana. Eso si, el ambiente festivo sigue siendo el mismo, mucha gente aprovecha para no pillar caravana y se suben con la comida o con la barbacoa portátil…

Altimetría del Col D’Aspin.

El Col D’Aspin es un puerto bastante asequible, son 12 kilómetros con algún repecho al 12 pero que en general está en torno al 8% en su segunda mitad, digamos que se sube fácil y además tiene buen asfalto.

En el alto.

En el alto.

Desde aquí nos queda la bajada, ya algo menos concurrida y vuelta por el mismo camino. En este tramo disfrutamos del paisaje, nos lanzan algún improperio unos franceses, les colamos unos imanes a unas que nos sacaron su dedo francés por la ventanilla y cosas así para amenizar el rato en el llano hasta que llegamos a lo que va a ser la risa padre del día. Tened en cuenta que ya llevamos 80 kilómetros en las piernas con dos puertos (los 12 de subida hasta la frontera y el Col) pero nos queda lo mejor del día, la magnífica bajada que disfrutamos tras cruzar el túnel ahora hay que subirla y no va a ser nada agradable así que decidimos parar a tomar fuerzas en el último pueblo francés y nos comemos dos hamburguesas con una fuente de patatas fritas por el módico precio de 16€, además, los astros están de nuestra parte porque el sol se ha escondido tras las nubes y ya no hace un calor infernal, son las 17:00 y todavía tenemos más de 4 horas de luz por delante.

Tras zampar como reyes.

Tras zampar como reyes.

Una vez concluido el banquete nos disponemos a subir lo que para mi será el puerto más duro de todos los que hicimos, no tiene nombre que yo sepa, no tiene cartel con indicaciones de porcentajes medios ni de distancia a la cima pero es la muerte a pellizcos, en serio, OS LO RECOMIENDO!

A continuación os pongo lo que viene a ser la segunda parte del día.

Distancia total: 62.05 km
Elevación máxima: 1831 m
Elevación mínima: 775 m
Ascenso total: 1565 m
Descenso total: -1723 m
Tiempo total: 05:00:18

Garmin Connect.

Falso llano hasta Aragnouet.

Lo mejor de todo es que una vez arriba no podemos cruzar el túnel, no sé si os acordáis, es decir, que todo sudados y canasados, a eso de las 7 de la tarde, te tienes que poner a preguntar a la gente si te hace el favor de pasarte en alguno de sus coches. Por suerte, muchos españoles vienen de ver el Tour y nos hacen hueco entre una furgoneta y otro coche que nos pasa las bicis en la baca, que bonita es la solidaridad ciclista, en serio, me sentí orgulloso de pertenecer a este colectivo.

Pidiendo limosna.

Pidiendo limosna.

De vuelta en el camping mi compañero se va a correr (habéis leído bien, se va a correr), entrenar para el Ironman del Lago Tahoe debe de ser muy duro, yo en cambio me quedo en la piscinita, me parece más coherente.

Y así, tras otra cerveza y otra buena cena nos dormimos en nuestra acogedora tienda de campaña que el jueves tampoco va a ser ningún paseo…

Fin del día 2.

 

1 comentario

  1. Maicro

    ¡Qué pasada!

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