El sábado 11 de junio me trastocaron todos los planes. Lo que iba a ser un día de celebración en la sierra quedó en una merienda cena en casa de la familia. Sin tiempo para organizar nada me limité a comentar a la gente del club que por la mañana intentaría ascender a Cruz Verde. A Luisfer, para variar, le faltó tiempo para apuntarse.

Seguir leyendo