Ciclismo de barrio para amigos de todos los niveles de Lucero, Aluche, Carabanchel, Campamento y Madrid

El Trebol de la Jarosa

Buenas de nuevo:

Todo buen amante de la bicicleta que se precie y disponga de tiempo en su agenda aprovechará cualquier oportunidad para organizar una ruta y hacer una salida.

En esta ocasión el C.C. Lucero tuvo esa oportunidad, nos juntamos once personas nada mas y nada menos todo un éxito de convocatoria para realizar este clásico del mountain bike de la Comunidad de Madrid, que tuvo todo tipo de alicientes y emociones para hacer de ésta, una salida para recordar a bien.

A  media hora de Madrid nos dirigimos por la carretera A-6 dirección La Coruña para tomar el desvío 47,  este desvío es bastante conocido si deseas conocer uno de los monumentos considerados Patrimonio de la Humanidad, nos referimos a “El Valle de los Caídos”  tras dejar los coches aparcados y dejar todo organizado para emprender nuestra salida  ponemos pies en calas para abordar la que será una ruta bastante animada.

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Fotos de los que no nos fuimos de puente

Pasada la primera rotonda después de salirnos de la Autovía, a escasos 50 metros a mano derecha tomamos el Camino de Cerro Santo que es de tierra y punto de partida de nuestra ruta, empezamos con un pequeño repecho de tierra entre sombras y sol, son las 9 de la mañana y tenemos unos agradables 28 grados de temperatura. El día prometía ser bastante caluroso por lo que se recomendaba ir bien provisto de líquido y haber descansado bien el día anterior para afrontar las duras cuestas que se nos iban a ir sucediendo a medida que iban pasando los kilómetros, vamos subiendo por rampas de diversa consideración hasta el Picazuelo, allí paramos para reagrupar y ver a nuestra izquierda el muro roto que da acceso al recinto del Valle de los Caídos, nuestro track continua por allí pero hoy somo muchos para acceder sin llamar la atención (el acceso está prohibido), por allí queda para la próxima vez la visita al mirador del Cerro del Pulmón y su trialera de bajada.

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Arriba en el Picazuelo

 

 

Con algunas cuestas ya en la espalda vamos por el Camino de las Hoyadas a enlazar la primera trialera del día, queda a nuestra derecha y algunos se preparan con las protecciones para lo que se avecina, empieza por una zona muy bonita, entre arboledas, y zonas frondosas, la bajada al principio no tenía mucha complicación, un surco bastante amplio, ancho y con raíces cruzadas y piedras de tamaño considerable, la sorpresa la tenía en los últimos 15 metros tras salir de un zona pelada donde es difícil retener la bicicleta te emboca en un pedregal de difícil paso, los avisos llegaron tarde menos mal que Carlos se quedó al principio de la cuesta y cuando llegué me avisó que alguien había caído, mala suerte que tuvo el compañero Alfredo al tener que mantener relaciones sentimentales con el duro y árido suelo al salir despedido por culpa de una piedra que se cruzó irremediablemente en su camino sin poder evitarla.

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Primero auxilios para Alfredo

Gracias a Pepe que, haciendo una comparación parece el señor tortuga de Son Goku con su mochila y tiene más cosas ahí dentro que el bolsillo de Doraemon, el muy ávido sacó un pequeño botiquín donde pudo hacer frente a las heridas superficiales del compañero Alfredo que recibió arañazos en brazos, mandíbula y pómulos.

Después de organizar un botiquín de campaña de manera improvisada, a escasos 3 metros nos percatamos de una avería en la rueda de Javi, silbando la canción se hizo un apaño con una cámara vieja en su cubierta para poder afrontar el resto de kilómetros.

Seguimos con la ruta paralelos al arroyo del Picazuelo junto a la compañía de unas graciosas vacas que iban a nuestro lado durante el paso por el que circulábamos donde se podía apreciar una bonita imagen del Embalse de la Jarosa.  Pasábamos por una ruta senderista local acondicionada para esa zona denominada “En busca del Agua”.

Nuestra segunda parte de la ruta tiene como objetivo alcanzar el Cerro de los Hornillos paralelos a un arroyo vamos haciendo la ascensión mas larga del día unos 6 km mas o menos, con algún paso duro pero con desnivel constante y algún descanso a mitad de la subida, nos quedamos a mitad de alcanzar el Cerro del Cebo de los Lobos (1395m), el motivo es la segunda bajada del día y a priori la mas disfrutona, una mezcla de enduro y all mountain, que cada uno a su velocidad consigue hacer sin necesidad de hacer demasiado pie, todo el mundo se calza sus protecciones, se ajustan los cascos, se deshinchan las ruedas y se encienden las cámaras, primero los más preparados o los que les gusta bajar, en cabeza nos abren el camino en bajada, Pepe, Mario, Carlos y Jose.

Los demás bajan a su ritmo, cautos y precavidos ya que en una caída puede pasar muchas cosas.  A mitad de bajada hay pequeños fallos, caídas tontas Javi se cayó intentando imitar a Casillas, yo me comí un arbusto sin llegar a saborearlo… en total, excluyendo a cuatro casi todos tuvimos nuestros encontronazos con el suelo.

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Carlos y Jose on flow

Llegamos abajo de nuevo al Embalse de la Jarosa a la zona recreativa, un merendero muy visitado por la gente que aprovechaba el día festivo para pasear y comer allí estamos en  Casas de San Macario y tras comentar la jugada buscamos enlazar el trecer y último bucle del día, otra subida hacia La Gamonosa de unos 4 km, pero la dureza de las rampas la hora del día que nos dejaba un sol que ya iba picando, el acumulado de los dos anteriores bucles nos hizo subir en silencio, ese silencio compartido que nos indica que cada uno lleva su “procesión por dentro”, momentos bicicleteros que todos conocemos.

A medida que vamos subiendo divisamos una panorámica impresionante, a nuestra derecha el monumento del Valle de los Caídos, a la izquierda la Sierra de Madrid y parte de la Sierra de Guadarrama y de frente, el valle y la ciudad de Madrid donde se pueden observar de manera prominente las cuatro torres del skyline de la ciudad.

El ascenso se hizo lento y tortuoso, por momento parecía no acabar pero no hay marcha atrás hay que subir hasta arriba para poder enganchar la bajada mas dura y complicada del día, prácticamente un enduro bastante mas vertical y pelado con ramas cruzadas, raíces sobresalientes, piedras muy grandes, surcos repentinos y cambios de trazada  nos hizo poner el pie a casi todos, menos a Mario que da gusto verle bajar con tanta facilidad.

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Fabri mejorando en las bajadas

Una vez terminado lo mas duro de la bajada, vamos camino del Cerro de la Viña en ligero descenso donde empezamos este último bucle, pero antes lo mas bonito del día un sendero sin dificultad con su barranco a la derecha y unas vistas espectaculares, momento que se quedan grabado porque no lo esperas y hace que merezca la pena el esfuerzo .

Una vez en el Cerro de la Viña aún queda algún senderito disfrutón hasta el Embalse, fácil de hacer sinuoso que va entre pinos y con algún salto.

Lo demás hasta los coches es bajada y tramite, dejamos a la derecha el Embalse y cogemos la Vereda de la Portera de la Llanada, una pista ancha donde cogemos velocidad hasta desembocar en la glorieta donde dejamos los coches.

El Club Ciclista Lucero, os agradece que hayáis venido tanta gente a esta ruta, nos motiva muchísimo y nos anima a seguir buscando estos entornos tan bonitos que hay en la Comunidad de Madrid, espero que sigamos viéndonos en las siguientes rutillas que os aseguramos prometerán mas si cabe 😉

Distancia total: 33.02 km
Elevación máxima: 0 m
Elevación mínima: 0 m
Ascenso total: 0 m
Descenso total: 0 m
Tiempo total: 04:40:23

Un abrazo

2 comentarios

  1. JuanD

    Sois grandres

    • ClubCiclistaLucero

      Todos lo somos 😉

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