Aprovechando que el clima, según la previsión meteorológica,  nos ofrecía un poco de cuartelillo del sofocante verano unos pocos integrantes de C.C Lucero nos adentramos en las tierras de Hoyo de Manzanares.

Vistas desde el Balcón del Diablo

Vistas desde el Balcón del Diablo

Aunque Hoyo de Manzanares nunca defrauda también nunca perdona; el terreno nos brinda un sube-baja constante con rampas” rompepiernas ” y en ocasiones con pasos técnicos. Esta configuración del terreno junto con la aridez del suelo provocada por la falta de lluvias hace que unos pocos kilómetros parezcan muchos, pero eso no importa cuando hay ganas de recorrer senderos.

 

Comenzamos en la plaza mayor del pueblo, para tras recorrer unos escasos 300 metros adentrarnos es una ancha pista con ligera pendiente negativa que desemboca en un pequeño sendero paralelo a una valla ; es estrecho y en ocasiones presenta grandes rocas en la trazada, eso sumado a que en la derecha la vegetación es espesa y a nuestra izquierda esta la valla a muy pocos cm convierte a este sendero en un buen calentamiento que puede ponernos en apuros si no vamos atentos.

 

La diversión dura poco, o esa es la sensación, ya que rápidamente llegamos a una pista con subida pronunciada; cerca de 1 km de subida por arena suelta que hace entrar en calor al motor, pero rápidamente volvemos a meter las ruedas de nuestras monturas por senderos mas estrechos, mas divertidos y con mas rocas. La subida es ligera pero constante y en ocasiones presenta rampas bastante duras, atravesamos la carretera y el sendero nos devuelve al pueblo por un corto espacio, es aquí cuando el guía (yo) pierde un poco el rumbo saltándose una salida y mete al grupo por un sendero ya conocido pero que han cerrado con un par de vallas que no queda mas remedio que saltar.

 

Después de las acrobacias saltando vallas se suceden los sube-bajas rápidos y divertidos con pasos bastante “pedroleros”, todo un placer para los que disfrutamos del MTB un poco mas extremo. Y claro, tan extremo fue que a nuestro compañero Carlos le hizo pellizcar la cubierta con la consecuente perdida de aire, sumado a que el látex de su tubeless estaba mas seco que la mojama le obligo a montar cámara.

 

Carlos apañando su rueda

Carlos apañando su rueda

Proseguimos tras el inesperado pero bien recibido descanso que nos proporciona la reparación y llegamos a una zona puramente granítica en la que la bajada por losas y los desniveles hacen que salga lo mas técnico de cada uno. Tras esto seguimos por una pista rápida que nos lleva hasta un angosto sendero de subida, desde aquí hasta el balcón todo será subida haciéndose cada vez mas dura y técnica y obligando a todo el grupo a poner pie en tierra y empujar la bici en mas de un tramo.

Una muestra de lo que puede complicarse la ascensión al Balcón

Una muestra de lo que puede complicarse la ascensión al Balcón

Pero todo llega e inesperadamente el Balcón del Diablo aparece ante nuestros ojos.

La esperada meta de subida

La esperada meta de subida

Aquí la parada es obligatoria, por las vistas, por reponer fuerzas y para vestirse de romano.

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Nos disponemos a bajar por la “V” o por El Tubo (según otros) un estrecho torrente que ofrece unas altas paredes laterales; comienza la bajada y la trialera cada vez se estrecha mas, grandes rocas en medio de la trazada y pasos tan angostos que obligan a bajarse de la bici ya que no pasa por ellos.  La pendiente hace que la bici adquiera cada vez mas velocidad, pero la estrechez del recorrido, las rocas en mitad de la trazada y las jaras rompiendo contra el manillar y brazos hacen tomarse a uno las cosas con mas calma de la que quisieramos. Por fin salimos de la V y aqui el grupo se para para decidir si proseguimos la ruta hacia La Losa o emprendemos directamente la vuelta al pueblo, tras un breve consenso se decide acortar la ruta volviendo al pueblo sin pasar por La Losa.

 

Mas sube-baja característicos de esta zona de la sierra madrileña, senderos estrechos y revirados y alguna pista rápida nos devuelven a la carretera, 4 km de asfalto y nuestro grupo llega a Hoyo de Manzanares, ileso y con ganas de las merecidas cervezas post-ruta.

Distancia total: 26.9 km
Elevación máxima: 1192 m
Elevación mínima: 914 m
Ascenso total: 704 m
Descenso total: -703 m
Tiempo total: 04:51:43