Ya decía mi abuela que cuando el diablo está aburrido mata moscas con el rabo. Pues eso debía estar, aburrido y no endiablado -aunque con esa melena alopécica se podría pensar lo contrario-, François Gissy.

Nuestro protagonista le puso un cohete, diseñado por Arnold Neracher, a una bicicleta desarrollada por él mismo. Los resultados: 333 Km/h de velocidad máxima en 250 metros de recorrido. Y el ego acrecentado te tener mayor aceleración que un Ferrari 430 Scudería.

Claro, que el personaje, a esas velocidades, en vez de maillot y coulotte, bien que va con mono de cuero y casco de motociclismo. Cosa que para nada desmerece su hazaña. A entretenerse con el vídeo.