Club Ciclista Lucero

Ciclismo de barrio para amigos de todos los niveles de Lucero, Aluche, Carabanchel, Campamento y Madrid

Bilbao Bilbao 2017: Mi primera cicloturista

Muy buenas a todos, compañeros del pedal. Soy Juanmi, y en esta entrada para el blog del Club Ciclista Lucero os voy a relatar mi experiencia y cómo preparé la que ha sido mi primera marcha cicloturista: la Bilbao Bilbao 2017 así que, agarraos, que vienen curvas.

Para ponernos en situación, os diré que en 2016, por unas cosas o por otras, prácticamente dejé de montar en bicicleta desde primeros de año hasta el mes de octubre. Tampoco es que antes fuera un mega crack de los pedales. Aficionado al Mountain Bike, sin prácticamente rutas de carretera a mis espaldas y con una “fortaleza ciclista” de lo más discreta, me planteé el hecho de poder realizar esta marcha de la que tan bien me habían hablado mis compañeros del club al irse un buen amigo mío a vivir a Bilbao, momento en el que dije “Pues mira, puedo matar tres pájaros del mismo tiro. Hago mi primera marcha, conozco Bilbao y veo a mi buen amigo después de muchos meses”.

Con 71 Kg en mis alforjas, una bici de carretera normalita (pero resultona) y ningún tipo de forma física en ese momento, me puse a investigar métodos y sistemas de entrenamiento adecuados para el ciclista aficionado durante unas semanas y empecé a moldear mi propio plan de entrenamiento, que empezaría en septiembre con la aclimatación y en octubre ya de una forma un poco más seria tras pasar un mes volviendo a retomar el hábito de dar pedales con frecuencia.

La Oxoki de Juanmi

La Oxoki de Juanmi

Salidas de 20 o 30 Km sin apenas desnivel y con unos tiempos paupérrimos me devolvieron ese espíritu ciclista perdido meses atrás, para encarar un mes de octubre en el que ya empecé a meter un poquito de desnivel (entended “un poquito” por 300 o 400 m de desnivel pelados).

Mis investigaciones me descubrieron el maravilloso mundo de los rodajes a alta y baja intensidad, de las series de fuerza-resistencia y otro montón de cosas a los que nunca había prestado atención alguna y que empezaría a hacer tras el periodo de base que hice casi íntegramente con mi buen amigo Paco, realizando tiradas de 60~80 Km a ritmos muy suaves para luego incorporarme a la que desde hace unos meses ha sido mi grupeta y mi bastón en esta loca idea de la Bilbao Bilbao 2017.

Al final, los entrenamientos que me he planificado han dado sus frutos y el pasado día 19 ahí estaba yo, en la salida de la Bilbao Bilbao 2017, acompañado de mis buenos amigos Quique, Alberto y Luisfer. Hecho un auténtico manojo de nervios que incluso pusieron en riesgo mi participación en la prueba. Con la rodilla derecha algo tocada por una pequeña tendiditis. Sin haber subido un solo puerto en mi vida. Con 63 Kg en mis alforjas y en muy buena compañía. ¡Ah! Y, por supuesto, con mi querida Oxoki con su piñonera de ocho coronas 11-28 y sin pedales automáticos. Dispuesto a comerme Bilbao, Mungia, Artebakarra, Morga y a la madre que lo parió.

Había visto mil vídeos de la marcha. Me la sabía al dedillo. Sabía cuando debía comer para quedarme sin fuelle. Estaba todo preparado.

Llegaban las 8 de la mañana y nos poníamos en marcha en una mañana fría de narices pero que sabíamos que iba a levantar y que, debido a la ropa que llevábamos, nos iba a hacer sudar de lo lindo.
Los primeros Kilómetros por la ría ya me parecían un sueño. La primera subida me hizo temer por el estado de mi rodilla al evitar que me pudiera poner de pié de forma cómoda, pero metro a metro, el día se iba poniendo espléndido, la compañía seguía siendo inmejorable y el paisaje iba ganando puntos al abandonar la urbe y meternos en pleno campo.

Llegamos a la zona de Barrika, desde la que se veía el mar. Ese Cantábrico azul que pocas veces en estas fechas disfruta del soleado día que hacía el domingo y me dije “nene, esto lo terminas aunque sea cojo y con la bici al hombro”.

A Luisfer lo perdimos en la ría. Se puso a tirar como un loco y nosotros no estábamos por la labor. Así que Alberto y Quique me acompañaron en este primer tramo. La conversación hacía que los nervios del principio se fueran al palco, lo cual me hizo empezar a disfrutar de verdad de la marcha.

Llegamos a Unbe, el primer puerto del día. 10,2 Km de longitud con un desnivel acumulado de 216 m y una pendiente muy suave que me hicieron ganar confianza en esto de subir puertos. Aún con estos datos, mi lesión de rodilla estaba ahí y Quique se me adelantaba segundo a segundo y a Alberto lo veía frenado así que le dije “Tira con Kike y nos vemos en el avituallamiento”.

Subiendo el puerto de Andraka

Subiendo el puerto de Andraka

Como no podía ejercer mucha fuerza y tenía que tirar de cadencia, pude disfrutar del paisaje de la zona que os aseguro que es realmente espectacular para lo que acostumbramos a ver en Madrid y, además, tenía los alicientes de que éste era mi primer puerto y de que, tras coronarlo, disfrutaría de una larga bajada.

67 Km/h llegué a alcanzar en esta bajada en la que comencé a frenar en cuanto ví al primer voluntario que indicaba que redujéramos la velocidad ya que, tal y como había visto en los vídeos que me sirvieron para estudiar la ruta, sabía que dentro de poco venía el tramo más peligroso de la ruta, un estrechamiento de carriles con bolardos que, ante la cantidad de gente que había, convierten ese punto en un sitio muy peligroso si vas embalado.

Al llegar a este punto me encuentro un pequeño tapón y, cuando avanzo unos pocos metros, veo a Quique en la acera. Miro a su lado y veo su bici y la de Alberto en el suelo y un poco más allá, a Alberto también tirado en el suelo.

¡Me cago en la puta! Indico que voy a echarme a un lado y me voy con ellos para ver qué había pasado.

Pequeña montonera de la que Alberto y otro hombre han sido los peor parados. Resumiendo, lo que parece fractura de codo y traumatismo craneoencefálico para el otro hombre y rotura de clavícula para nuestro compañero Alberto.

Con un bajón considerable y después de un rato siendo atendido, Quique y yo despedimos a Alberto que concluye su Bilbao Bilbao 2017 con un viaje en ambulancia y, Quique y yo nos quedamos sin saber muy bien qué hacer, ya que teníamos la bici de Alberto y sus cosas y, obviamente, no podíamos cargar con ellas al mismo tiempo que continuábamos la marcha.

Desde la organización nos dicen que al final del todo viene un coche escoba en la que se puede cargar todo el material y Quique me dice que tire yo sólo y que él espera al coche ya que si yo espero, teniendo la rodilla tocada y sin poder ir a mi ritmo normal, igual no me daba tiempo a entrar en hora por meta.

Con un disgusto de puta madre, comienzo a rodar y a medida que pasan los kilómetros, las molestias en la rodilla empiezan a desaparecer. Con la imagen de Alberto en el suelo en la cabeza, empiezo a rodar a mi ritmo normal. Sin ninguna molestia en la rodilla ni nada que aparentemente me frenara así que, hago una parada de menos de 5 minutos en el avituallamiento y continúo la marcha todo lo rápido que puedo, siempre sin forzar la rodilla en exceso y, por supuesto, teniendo el máximo cuidado con y de todos los compañeros ciclistas que me rodean.

Subiendo el puerto de Morga

Subiendo el último puerto de la Bilbao Bilbao 2017, el puerto de Morga.

Tras el avituallamiento vienen dos cuestecitas muy majas, las cuales sorteo tirando de nuevo de cadencia y de la fuerza justa para no forzar hasta que llego al último puerto del día: Morga.

De nuevo, unas vistas espectaculares que disfruto menos que en el caso anterior porque

  1. El puerto es más duro.
  2. Ya llevo unos cuantos kilómetros en las piernas y empiezan a pesar.
  3. Me estoy quedando sin agua a pasos agigantados.

En esto recuerdo que a mitad del puerto pasamos por un pequeño pueblo en el que hay bares a los dos lados de la carretera por la que pasamos. Así que, en cuanto veo el primero, me bajo de la bici a rellenar el bidón y, ya con la tranquilidad de que el líquido no me va a faltar, reanudo mi ascensión con plena confianza y adelantando a otros compañeros sin demasiados problemas para llegar a lo alto del puerto en el que paro para hacerme un selfie (que me lo he ganado) y para avisar a mi chica de que en poco más de media hora estaría cruzando la meta si no pasaba nada raro.

En Morga

En Morga.

Tras un larguísimo y divertidísimo descenso entramos en la última parte de la Bilbao Bilbao 2017, en la que se puede disfrutar de un larguísimo llano donde poner a prueba las últimas fuerzas. En este tramo me encuentro con la grupeta de Abelete (un conocido Youtuber ciclista de aquí de Madrid), grupeta a la que me uno durante unos minutos llegando a rodar a 40 Km/h. Obviamente ese no es mi ritmo, así que me descuelgo un poco pasados pocos minutos, enganchándome a otra grupeta, esta sí de mi nivel en la que rodamos cómodamente hasta el final a unos 30 o 35 Km/h dándonos relevos continuamente.

En la meta me está esperando mi compañera, mi amiga, mi bastón de apoyo: mi novia, que tras cinco horas y media, está ahí para arrancarme la última sonrisa de la Bilbao Bilbao 2017, mi primera marcha cicloturista que hace tan solo unos meses parecía un reto imposible, pero que al final logré terminar en cuatro horas y media (en movimiento), con muy buenas sensaciones pero con la impresión de que no la repetiría salvo en un caso especial.

El trofeo de la Bilbao Bilbao 2017

El trofeo de la Bilbao Bilbao 2017.

Y digo que no la repetiría porque, aunque todo haya parecido idílico (obviando el accidente de Alberto, claro), hay cosas que no me han gustado nada.

La primera son los “cajones” de salida. La Bilbao Bilbao tiene sus salidas estructuradas de forma que los más lentos salen los primeros y los más rápidos los últimos. Esto, que a nivel organizativo está muy bien (porque permite el tener que cortar el tráfico menos tiempo), a nivel ciclista es una pesadilla puesto que, saliendo a las 8 de la mañana, a eso de las 10:30, te empiezan a pasar los picha-bravas, profesionales frustrados, gallos o como los queráis llamar sin ningún tipo de respeto, ni por la gente que va a una MARCHA a disfrutar ni por las normas de circulación vial ni por nada que se le parezca. Obviamente no todos son así, pero sí la mayoría (al menos, de los que yo me encontré allí).

En estos momentos vi adelantamientos propios de un pelotón del Tour de Francia que terminaron con ciclistas en el suelo, invasión de aceras y otras barbaridades que se cometieron porque el “pro” de turno y su bici de chorrocientos mil euros parecía que se estaban jugando una clasificación en una marcha que, recordemos, no es competitiva, ni tiene chip en el dorsal ni tiene un control de tiempos para sus participantes.

La segunda cosa que no me gustó es la gestión de ese punto negro en el que nuestro compañero Alberto tuvo que finalizar su Bilbao Bilbao 2017.
No conozco la zona, así que no sé si se puede desviar a la gente por otro sitio en lugar de por esa carretera pero alguna solución ha de haber para, o bien evitar ese cuello de botella o para poder sortearlo con más seguridad.

En tercer lugar tengo que apuntar a la cifra de participantes. Y es que, por muy bien que suene el número de 8.125 ciclistas, ese número es una barbaridad que se hace inmanejable en muchos momentos en los que la carretera no es capaz de “absorber” tal cantidad de gente en una sola dirección, formándose en muchos casos tapones de gente (con el peligro que ello conlleva) y en otros, se da pié a adelantamientos inapropiados por el carril del sentido contrario que, no lo olvidemos, no está cortado al tráfico.

Aún así, la organización me pareció de notable alto. Los incidentes en la marcha que vi se gestionaron con buena celeridad y eficacia y, como he apuntado antes en varias ocasiones, la ruta merece el hacer esta marcha al menos una vez en la vida así que, amigo ciclista, seas del nivel que seas, tengas la forma física que tengas, si yo he podido, tú también puedes. Tienes todo un año por delante así que ¡Ánimo y a por la Bilbao Bilbao 2018!

Me gustaría despedir esta entrada agradeciendo muchas cosas a Casa de Bicis, por tener siempre mi bici a punto, a Fitbike Madrid, por sus consejos, a Paco, por esos rodajes de fondo que me hicieron poder dar el salto a rodar con Alberto, Quique y Luisfer, a quienes no puedo si no agradecer su apoyo moral y logístico sin el que no hubiera podido realizar este reto personal, y, por supuesto, a mi novia, que nunca me pone pegas por salir a entrenar y que siempre está ahí para lo que necesite.

Sus quiero a tós 😛

P.D.: Alberto, quiero verte rodar de nuevo en poco tiempo, así que: ¡Muchos ánimos y mejórate, compañero!

P.P.D.: Muchas gracias, Juanmi, por esta crónica y por tu compañía.

1 Comentario

  1. Muy grande juami

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