Aire limpio, puro, esencial para la obtención de energía en la práctica deportiva. Aire húmedo, fundamental para su circulación por el sistema respiratorio. Hoy, el aire de Madrid no reunía ninguna de estas características.

Boina de contaminación que cubre Madrid

La boina de contaminación que cubre Madrid

Cuando uno, servidor, se anima a la práctica deportiva, le gusta la situación meteorológica estable, por aquello de optimizar el rendimiento. En estos días en los que el otoño agoniza -el otoño finaliza el próximo día 22, a las cero horas y tres minutos-, un anticiclón ha establecido su posición sobre la costa oeste peninsular.

Esta situación nos mantendrá durante una semana un tiempo estable y soleado, si las nieblas interiores no lo impiden. Dichas nieblas, de no presentarse e impedir la entrada de los rayos solares, nos permitirán registrar temperaturas casi primaverales al mediodía.

Pero este panorama, lejos de parecer idílico, trae una consecuencia muy desagradable. La ausencia de vientos estanca las capas de aire y, con ellas, la gran contaminación invernal proveniente de calefacciones y vehículos de combustión interna.

Pedalear en la costa es una de las sensaciones más placenteras que, como ciclista, he podido vivir. La pureza del aire y la humedad abren las vías respiratorias llegando a cotas de oxigenación, y por tanto de obtención energética, que jamás había experimentado. Estos días, si bien podremos sudar goterones -como hoy me ha pasado al mediodía- por el tiempo estable y soleado, nuestro rendimiento energético será muy inferior. Por no hablar de la cantidad de partículas nocivas que introduciremos en nuestro organismo.

Pero como no hay desgracia que cien años dure, cuidado con la inocentada que se espera meteorológicamente hablando, aunque para eso queda mucho.

Contaminacion en Madrid desde Aluche

Contaminacion visible en Madrid desde Aluche