El pasado 13 de marzo se celebró la cicloturista Bilbao Bilbao 2016. Teníamos muchas ganas de volver. Porque, a pesar de todo lo que sufrimos el año pasado por las condiciones climatológicas, nos lo pasamos genial. Y, sobre todo, teníamos muchas ganas de disfrutar de lleno de un día de bici por un entrono maravilloso sin lluvia, ni viento, ni granizo como el año pasado. Alberto y servidor, Quique, nos subimos el finde con nuestras bicis. Lo que allí vivimos fue mucho más de lo poco que compartiremos aquí.

Tres fines de semana antes a la celebración de la prueba, las previsiones meteorológicas nos vaticinaban un tiempo casi primaveral para el domingo de la cicloturista. Tras las penurias del año anterior no podía creerme que pudiéramos tener tan buenas previsiones. Dos fines de semana antes, tenía claro que no subiríamos a Bilbao por las previsiones meteorológicas tan pésimas que daban para el día de la prueba. El viernes 11, teniendo que decidirnos definitivamente para confirmar la reserva del hotel, las previsiones nos animaban a participar. Daban remotas posibilidades de precipitación. Pero las ganas que teníamos de repetir la prueba nos ayudó a tomar la decisión definitiva.
Esa semana en curso fue especialmente mala en cuanto al tiempo. Cuando el sábado me recogió Alberto en casa, optamos por ahorrarnos el peaje y, a partir de Burgos, nos aventuramos por comarcales, de esas que tanto me gustan cuando viajo en moto. Por esos entornos “disfrutamos” de los paisajes nevados durante la semana.

Entorno nevado camino a Bilbao

Todo nevado por Las Merindades.

Conforme nos acercábamos a Bilbao la situación climatológica se estabilizaba y todo parecía confirmar que disfrutaríamos de un gran fin de semana, como así ocurrió.
Antes de las cuatro llegábamos a nuestro destino, el Hotel Ercilla. Hotel preparado para las necesidades de los numerosos ciclistas que ese fin de semana visitan Bilbao, permitiendo abandonar las habitaciones el domingo por la tarde para poder asearse tras la prueba. Todo un detalle.

En el Hotel Ercilla

Todas las comodidades en el Hotel Ercilla.

Dejado el equipaje y las bicis en el hotel nos fuimos por los dorsales, dando un paseo para estirar las piernas y aprovechar que no llovía.

Paseando por Bilbao

Estirando piernas

Como el año anterior, el Centro Comercial Zubiarte eran las oficinas para la inscripción de la prueba. Detalle de la organización que no obligaba a pre inscribirse con antelación. Por ello, en caso de no participar por las condiciones climatológicas no hubiéramos perdido el dinero. Dieciocho euros para los federados es un precio muy ajustado para lo que se viene exigiendo por las cicloturistas en España.

Dorsal para La Bilbao Bilbao

El dorsal perfecto, 6×6=36.

Con la inscripción, se pueden participar en varios sorteos, el de una Orbea Orca con la equipación de Seguros Bilbao o el de un GPS TwoNav.

Sorteo de La Bilbao Bilbao.

Alberto, convencido de que la Orbea sería suya.

Tras regresar al hotel para instalar los dorsales y dejar preparadas las bicis, nos fuimos a lo que realmente íbamos, a disfrutar de la tradición gastronómica de Bilbao, los pinchos. Nos desplazamos al casco viejo, en concreto a la Plaza Nueva, para hacer un recorrido de tascas y deleitarnos del ambiente.

Pinchos de Bilbao

Pinchos de Bilbao

Pinchos de Bilbao

Pinchos de Bilbao

Pinchos de Bilbao
Pinchos de Bilbao

Claro que hubo más, aunque no muchos más. Pero, además de la riqueza de sabores y el gusto por el detalle en la elaboración de estos pinchos, me agrada y me sorprende igualmente que a pesar del abuso que hicimos, como el año pasado, la noche la pasase sin problemas estomacales, algo sorprendente en mí 😀

El buffet del hotel abría a las seis y media. Como Santi Millán, opino que la sangre mejor en las piernas que en el estómago. Más cuando me pongo ciego antes de una prueba ciclista… Sí, incluso con todo lo que cenamos. Por ello convencí a Alberto para levantarnos a las seis. Todo un acierto porque fuimos los primeros en el buffet, teníamos todo a nuestra disposición y, rápidamente, se llenó de compañeros que igualmente querían ir con el estómago sin trabajar a la cicloturista.

Buffet del Hotel Ercilla

Buffet para el desayuno de los campeones.

A las ocho menos cuarto salíamos del hotel. Para nada queríamos revivir la tardía salida del año pasado y queríamos estar en la primera tanda.

Preparados para la salida

Preparados para afrontar el hectokilómetro de La Bilbao Bilbao.

Tomamos la salida del turno de las ocho. Este turno estaba hasta arriba de participantes. Y es que, según la organización, este año fuimos 7.712 cicloturistas los que participamos de esta gran fiesta de la bicicleta. Los primeros kilómetros callejeando por Bilbao, hasta llegar a orilla del Nervión, había que ir con mucha precaución para no tener ningún percance. Estos primeros once kilómetros de ruta los hicimos por debajo de los veinte kilómetros por hora, lo que indica la prudencia con la que rodábamos todos. Las pocas veces que miraba el ordenador no superaba las ciento treinta y cinco pulsaciones por minuto. Ni entrábamos en calor, casi.

Ascenso al Andraka

Primera parte del ascenso a Andraka para Quique.

Entrando en Getxo la prueba comenzaba a fluir, el pelotón empezaba a estirarse y las primeras cuestas empezaban a poner a cada uno en su sitio. Entre Getxo a Txipio se encuentra la primera chincheta, tan ligera, que ni viene registrada en el libro de ruta. Ahí ya di algún pico de ciento sesenta pulsaciones, pero por lo general me mantenía en ciento cincuenta en los esfuerzos y de media me quedé en las ciento treinta y tres. Quería contener para no quemarme en el último puerto del día. Pero me resultaba contradictorio ir pasando a compañeros. No es algo a lo que este acostumbrado por mi nivel.

Ascenso al Andraka

Segunda parte del ascenso a Andraka para Alberto.

La segunda subida, Andraka, fue un calco de la primera. Sorprendido por cómo iba superando a compañeros, y yo también era superado por muchos :D, apretaba un poco más para llegar a las ciento cuarenta y tres pulsaciones de media, reflejándose en que superaba de media los cien vatios de potencia, llegando a los ciento veinte, mientras que en los dos anteriores tramos me había quedado en cincuenta y setenta y seis vatios de media respectivamente.

Ascenso al Andraka

Segunda parte del ascenso a Andraka para Quique.

En el cuarto tramo, con la elevación de Unbe, llevé un ritmo similar al anterior en potencia y ritmo cardiaco. Una subida más tendida pero menos dura. Era el tramo anterior al avituallamiento, donde se puede disfrutar del espectáculo de los aviones aproximándose al Aeropuerto de Loiu, en Sondika. En la larga recta que lleva al Parque Tecnológico, donde está ubicado al avituallamiento, le comentaba al Alberto que seguramente hubiera pecado de reservón, ya que me encontraba perfectamente para haber hecho sesenta kilómetros.

Ascenso al Morga

Alberto ascendiendo el Morga.

Este año no volvieron a suministrar bebida isotónica, pero ya la llevaba yo en polvo para mezclarlo con el agua. Sin embargo, mejoraron en el alimento sólido con plátanos y numerosas barritas energéticas. Excelente ambiente en el avituallamiento. Todos disfrutábamos de un gran día de ciclismo, el tiempo acompañaba y se hacía notar en el ánimo.

Tras el avituallamiento hay unos buenos toboganes para entrar rápidamente en calor. Decidí afrontar con más energía esta segunda parte de la cicloturista. En este nuevo tramo, con el ascenso a Artebakarra, llegué a un ritmo cardíaco medio de ciento cuarenta y cinco pulsaciones y una potencia media de ciento treinta y cinco vatios. Si bien iba más alegre de ritmo, por el contrario comenzaba a ser rebasado por los compañeros más fuertes que salieron a última hora, sabedores de su nivel para afrontar la prueba en mucho menos tiempo.

Ascenso al Morga

Quique ascendiendo el Morga.

El penúltimo tramo, el más duro, con los ascensos a Gereikiz y Morga. El año pasado estuve a punto de bajarme de la bici en tres puntos del ascenso a Morga. Las sensaciones este año estaban siendo bien diferentes. Casi pletórico, veía que no tendría dificultades en estos dos ascensos, mas el recuerdo del año pasado pesaba más que los kilómetros recorridos. En Gereikiz llegué a un pico de ciento sesenta y cinco pulsaciones, y en Morga a ciento setenta, quedándose la media de este tramo en las ciento cincuenta y tres. La media de potencia fue la misma que en el tramo anterior, ciento treinta y cinco vatios. Todo indica que fui siempre guardando un punto por si acaso, por ese temor, que fue absurdo. Pasando por los tres puntos mencionados de intento de abandono del año pasado no podía creerme lo bien que estaba. Insisto, desde mi pobre nivel ciclista. Alberto tuvo tiempo de tomarse una barrita en la cumbre de Morga mientras yo llegaba 😀 Al final, Morga se me pasó en seguida y su descenso fue protagonizado por un compañero que iba demasiado lanzado en una de las curvas que le obligó a realizar un espectacular derrape.

Alberto en meta

Alberto completando la Bilbao Bilbao 2016.

Los últimos ocho kilómetros Alberto me metió caña para nos descolgarnos de uno de los grupos y llegar más frescos a la meta. De hecho fue en este último tramo donde registré los mayores datos biológicos. Ciento cincuenta y cinco pulsaciones de media con un pico de ciento setenta y tres, y ciento diecinueve vatios de media con un pico de trescientos ochenta. Este pico lo di en el enlace de la BU-625 con el Puente Salbeko. El año pasado me dio una pájara en esa cuesta/curva y este año quería desquitarme. Sin ponerme de pie, tirando de riñones, hice el enlace a una media de treinta y cinco kilómetros hora 😀 .

Quique en meta

Quique completando la Bilbao Bilbao 2016.

El cúmulo de gente y el ambiente en meta era espectacular. Igualito que el año pasado que ya estaban recogiendo todo cuando yo llegué. Fue muy emocionante terminar de esta forma. Al final el ordenador me indicaba que habíamos recorrido ciento trece kilómetros en cuatro horas y veintiocho minutos, a una media de veinticinco kilómetros por hora. Pero todos estos datos son despreciables con todo lo vivido aquella mágica mañana de ciclismo.

Muchas gracias, Alberto. De no ser por ti no habría podido subir a Bilbao y tu compañía fue de lo más agradable.

Ahora, la vista puesta en la Madrid Extrema de mediados de abril. Pero esa será otra historia. Intentando que las torrijas no arruinen el estado de forma cogido 😀

Muchas gracias hasta la próxima.

Saludos.

Café

Un cafecito para acabar

El track:

Distancia total: 112.91 km
Elevación máxima: 329 m
Elevación mínima: -11 m
Ascenso total: 2703 m
Descenso total: -2671 m
Tiempo total: 04:27:47